Fabian Simeon / Área de Integración Solidaria.
Según el informe “Foreign Direct Investment in Latin America and the Caribbean, 2010 ” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicado en mayo de este año, América Latina era la región que tenía el crecimiento más fuerte de las inversiones extranjeras directas (IED): +40% en relación al 2009, llegando a casi 113.000 millones de dólares.
Un dato interesante es el destino de estos fondos, de empresas extranjeras invirtiendo en la región latina: el sector de los recursos naturales en América del Sur recibió 43% de las IED, mientras el sector de servicios se quedó con 30%. Comparando eso con los 33% de IED invertidos en las industrias extractivas durante el periodo 2005-2009, se constata que este sector ha ganado mucho peso en la inversión extranjera directa. Y, se supone, que en los próximos años este boom continuará.
China avanzó de ser el tercer más importante inversor en América Latina con 9% de las IED en la región, después de Estados Unidos (17%) y Holanda (13%). La república popular invierte más que 90% de sus inversiones en el sector de recursos naturales (incluyendo el agro), con las inversiones más importantes en proyectos de hidrocarburos en Argentina y Brasil y el sector cuprífero en el Perú. Las inversiones anunciadas para los próximos años de China en el Perú se suman a 8’640 millones de USD. Comparado con las inversiones chinas planificadas en Brasil (9’870 millones USD) y Argentina (3’530 millones USD), el Perú y sus recursos naturales resultan ser notoriamente claves para la segunda economía más importante del mundo.
Analizando las IED según su intensidad en tecnología, la imagen del Perú exitoso cambia fuertemente. No existen IED en el sector de alta tecnología en el Perú, en el 2010 y sólo 4% de las IED en la región en el sector media – alta tecnología se destinan al Perú.
“El Perú avanza” es un mito si hablamos de inversiones en alta tecnología, las que tantos países intentan conseguir y las que deberían ser los motores de una economía que crea alto valor agregado.
Este escenario, en cual la supereconomía China está invirtiendo más y más en la región, pero casi exclusivamente para la extracción de recursos naturales, nos muestra que la bonanza de estos recursos continúa, pero sin que se logre atraer inversiones que creen plusvalor que se mantenga y aporte al desarrollo de la región y el país. Al contrario, las inversiones parecen ser mal planificadas y preparadas en términos sociales, ya que según la Defensoría del Pueblo el número y la intensidad de los conflictos sociales han aumentado en comparación al año 2006 cuando se inició el concesionamiento masivo de los recursos naturales del país.(reporte 29 y 88 de la defensoría del pueblo – 2006: 84 conflictos sociales, 2011: 217 conflictos sociales).
